Marcos 16 abre con una madrugada fría y un problema práctico: una piedra enorme. Mujeres caminando hacia una tumba con especias en las manos y una pregunta en la boca: “¿quién nos removerá la piedra?” Pero cuando llegan, la piedra ya está removida. Entran y no hay cuerpo. Hay un joven vestido de blanco con un mensaje que cambia el mundo: “ha resucitado; no está aquí”. Y luego una instrucción: “vayan, díganlo… y díganle a Pedro”. Marcos termina con esa mezcla de temor y asombro que siempre acompaña lo santo: no es un final de película feliz; es un inicio que te deja temblando.
Podden och tillhörande omslagsbild på den här sidan tillhör
Serendypia. Innehållet i podden är skapat av Serendypia och inte av,
eller tillsammans med, Poddtoppen.