Prometió que tardaría una semana, pero José Luis Rodríguez Zapatero ha tardado cuatro meses en justificar la procedencia de las joyas que la UDEF encontró en una caja fuerte de su despacho en Ferraz. Este miércoles, el expresidente ha entregado al juez Calama la explicación por escrito, arguyendo que se las regaló el rey Abdalá de Arabia Saudí, ya fallecido, el 18 y 19 de junio de 2007, en Moncloa, como «obsequio estrictamente personal». Le ha endosado el muerto al muerto. Zapatero dice que nunca tuvo «conciencia de su valor material», y pide una comisión rogatoria a Riad para que la Corte saudí lo confirme.
Este miércoles también publicamos en THE OBJECTIVE que otra parte del lote no es saudí: Mohamed VI le entregó tres collares en Oujda en 2008, tasados en 8.200 euros. El montante total, recordemos, asciende a 1,3 millones de euros. El juez, mientras tanto, ha encargado un segundo peritaje a Yanes y Hacienda sigue personada. Sea cual sea el valor final, la pregunta sigue siendo por qué un expresidente guarda joyas preciosas en su despacho, sin declarar, y por qué tarda 126 días en aclarar de dónde proceden. Intentaremos responderlas aquí, en Objetivo directo.
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