La izquierda trata de resucitar el 15-M tras el desahucio de Maricarmen. La acampada en la Puerta del Sol, frente a la sede de la Comunidad de Madrid, no parece un brote espontáneo de indignación ciudadana, sino un intento calculado de reactivar a la izquierda antes de las próximas elecciones generales, en las que esta se juega su futuro, utilizando la principal preocupación ciudadana y buscando blanquear sus responsabilidades. Es un movimiento del todo paradójico, pues es la izquierda quien lleva ocho años en el poder y ha provocado una carestía de vivienda que pretende revertir insistiendo en las mismas políticas que han llevado hasta esa carestía. No hablan de falta de construcción, de trabas regulatorias ni de inmigración masiva, sino de fondos buitre y rentistas, y preparan un decreto contra los desahucios que a la extrema izquierda le sabe a poco: piden, directamente, expropiaciones.

Este movimiento de indignación no es espontáneo, sino que parece pastoreado por los mismos que han provocado esta crisis de vivienda. No moviliza ya a la juventud; basta con ver el perfil de quienes acampan, que peinan ya canas. Y está siendo utilizado por los que se lucraron políticamente del 15-M y no cambiaron nada, más allá de las cifras de su cuenta corriente. ¿Cuánto durará? ¿Qué alumbrará? ¿Fracasará? ¿Se le volverá en contra a la izquierda? Lo analizamos en Objetivo directo.

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