El mismo David que por años aguantó las lanzas de Saúl sin alzar la mano casi masacra a un ranchero grosero por un desayuno negado. El capítulo de hoy le quita al ofensor toda unción y todo peso político, y lo que aparece es el corazón del ungido, que no era tan libre de venganza como las escenas de la cueva podían sugerir. Abigail lo frena con palabras oportunas, y David, caliente y armado, reconoce de dónde viene esa voz y la bendice. El episodio se llama «Guardado de sí mismo», y gira alrededor de 1 Samuel 25:33, donde David confiesa que Dios le impidió vengarse por su propia mano. Vale la pena oírlo para entender que la gracia de ayer no cubre automáticamente el orgullo herido de hoy, y que la justicia de Dios sí tiene calendario. Es producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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