Tres veces intentan matar a David en un solo capítulo, y tres escudos distintos aparecen en su camino. Primero Jonatán intercede, luego Mical lo descuelga por una ventana, y al final el Espíritu de Dios desarma a tres escuadrones y al propio rey en Ramá. Lo que parece un capítulo de peligro resulta ser uno de protección. «Él guarda los pies de sus santos» se titula, y es la frase de Ana puesta en movimiento. El episodio recorre esas tres intervenciones, subraya que Dios suele guardar con manos ordinarias, que cuando esas se acaban interviene en persona, y que David respondió orando, convirtiendo la noche de la ventana en el Salmo 59. Vale la pena escucharlo para aprender a ver los escudos con rostro humano que Dios pone en nuestro camino. Es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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