En 1967, Roland Barthes publicó uno de los ensayos más influyentes —y más provocadores— de la crítica literaria contemporánea. Su título era tan rotundo como escandaloso: La muerte del autor. La tesis parecía una herejía. Durante siglos, la crítica había considerado que comprender una obra exigía conocer la biografía de quien la había escrito. Barthes proponía exactamente lo contrario. El sentido de un libro no pertenece a quien lo firma, sino a quien lo lee. Una vez publicada, la obra deja de ser propiedad de su autor para convertirse en una experiencia compartida.
Podden och tillhörande omslagsbild på den här sidan tillhör
STUDIO VOZ. Innehållet i podden är skapat av STUDIO VOZ och inte av,
eller tillsammans med, Poddtoppen.