a Tyrone Ya no tendremos más el agotarse en el cuerpo del otro, ni los días que en un instante eterno se prolongan: el tiempo, desde ahora, será un túnel por donde sólo quedará avanzar aunque apenas veamos los obstáculos; y el cuerpo, una parcela cultivada donde comer cuando tengamos hambre. Estos anillos que nos damos valen no por lo material de la aleación, testimonio de un pacto o de una alianza que advierte que no todo es ya posible, sino por el vacío que en el centro nos recuerda la falta que teníamos y nos previene de intentar llenarla el uno con el otro, el uno al otro. Rss Apple Podcaster →