Esto no se lo conté nunca a ninguno de mis analistas: en el colegio primario judío veíamos todos los años la misma película de los campos de concentración nazi esa donde unos cadáveres vivos cavan la fosa después tiran adentro los huesitos de sus muertos y después todavía son obligados a empujarse a sí mismos suicidados por otros que los fusilan para que de tan livianitos caigan sin comerla ni beberla. No sé pero todavía hoy cuando un taxista dice algo sobre los judíos me callo no vaya a ser que por el espejo retrovisor descubra que yo también estoy al borde de esa fosa. Por eso no opino por eso me escondo detrás de la primera persona. Rss Apple Podcaster →