Aquellos que creen que la democracia es un valor que vale la pena defender, entre ellos Charlie y John, respiran un poco más tranquilos esta semana. Si los acólitos de Trump hubieran arrasado, como muchos esperaban, en las elecciones que se acaban de celebrar en Estados Unidos no solo se hubiese asentado el peligroso principio de poner en cuestión el traspaso pacífico del poder sino que las posibilidades de que Trump repitiese en la Casa Blanca se hubiesen incrementado. Trump había señalado a dedo a muchos de los candidatos republicanos para estas elecciones, en las que estaba en juego el control del Congreso en Washington y de 36 de los 50 estados. Lo que los elegidos de Trump tenían en común era que compartían “la gran mentira” de que Joseph Biden había ganado la presidencia en 2020 de manera fraudulenta. Pues les fue mal. El partido demócrata de Biden superó expectativas y Trump es hoy una bestia herida.
Podden och tillhörande omslagsbild på den här sidan tillhör
La Vanguardia. Innehållet i podden är skapat av La Vanguardia och inte av,
eller tillsammans med, Poddtoppen.