Poco a poco van apareciendo los asesinos. La policía descubren quiénes son y qué hizo cada uno. Averiguan que querían utilizar una droga heroica llamada «pantopón» para cometer el asalto, pero algo salió mal y dos funcionarios acabaron cadáver. Estamos en la dictadura de Primo de Rivera y aquí no hay perdón de Dios. Escucha este capítulo para acompañar a los reos en sus últimas horas en capilla.
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