Hay promesas que no mueren porque pase el tiempo. Solo necesitan una fe que decida permanecer.
Abraham no ignoró la realidad. Sabía que su cuerpo envejecía y que Sara había esperado durante décadas. Pero eligió creer que la última palabra no la tendrían las circunstancias, sino Dios.
A veces pensamos que la fe consiste en ver resultados inmediatos. Sin embargo, Romanos 4 nos enseña algo diferente: la fe verdadera no se fortalece cuando llega el milagro, sino mientras espera por él.
No alimentes más tus imposibilidades que las promesas de Dios.
Quizá hoy estás esperando una respuesta, una restauración, una sanidad, una puerta que todavía no se abre o un sueño que parece demasiado tarde para cumplirse. Recuerda esto: Dios nunca ha necesitado condiciones favorables para cumplir lo que promete.
Si Dios venció la muerte al resucitar a Jesús, ¿qué promesa será demasiado difícil para Él?
Hoy decide hacer lo mismo que Abraham: agradecer antes de ver, confiar antes de entender y adorar antes del milagro.
“Abraham estaba plenamente convencido de que Dios es poderoso para cumplir todo lo que promete.” — Romanos 4:21 (NTV)
Las lecturas son:
1 Crónicas 26:12 - 27:34
Romanos 4:13 - 5:5
Salmo 14:1-7
Proverbios 19:17
00:00 Intro Promesa
00:43 Promesa 199
19:24 1 Crónicas 26:12 - 27:34
32:56 Romanos 4:13 - 5:5
44:41 Salmos 14:1-7
49:13 Proverbios 19:17
50:34 Testimonios
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