Alex Palou volvió a ganar en la IndyCar, pero esta vez no fue una victoria de trámite ni una de esas carreras que se explican únicamente por su superioridad habitual. Después de lo ocurrido con una mala estrategia en Indianápolis, esto nos demuestra que no ha perdido su “toque”. Y quedará analizado perfectamente en el segundo episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1.

Una carrera difícil y exigente.

El piloto catalán se impuso en el Chevrolet Detroit Grand Prix después de una prueba exigente, marcada por las estrategias de neumáticos, las banderas amarillas y la presión final de Kyle Kirkwood.

Fue su cuarta victoria en ocho carreras esta temporada y una nueva confirmación de que su dominio no depende solo de la velocidad, sino también de la gestión.

Palou partía desde la pole con el Honda número 10 de Chip Ganassi Racing y acabó cruzando la meta con 3,0584 segundos de ventaja sobre Kirkwood, de Andretti Global. Graham Rahal completó el podio, mientras que Pato O’Ward y Christian Lundgaard terminaron cuarto y quinto para Arrow McLaren.

El resultado amplía la ventaja de Palou en el campeonato hasta los 62 puntos, más de una carrera de margen sobre su principal perseguidor.

Las cifras empiezan a ser difíciles de colocar en perspectiva.

Palou suma ya 23 victorias en 106 salidas en la categoría, con una tasa de acierto superior al 21%. Desde el inicio de la temporada 2025 ha ganado 12 de las últimas 25 carreras.

Y, sin embargo, Detroit recordó que incluso en pleno dominio hay carreras que se ganan desde la resistencia, no desde la comodidad.

El trazado urbano de Detroit, estrecho y propenso al caos, obligó a todos los equipos a navegar entre estrategias distintas y continuas interrupciones. Palou lideró 71 de las 100 vueltas, pero perdió posiciones en la primera parte de la prueba y tuvo que reconstruir la carrera desde la estrategia.

La decisión clave llegó en la vuelta 63, cuando su equipo apostó por adelantar la última parada para montar neumáticos prime, más duraderos que los alternativos.

La lectura de carrera de Chip Ganassi fue decisiva.

Barry Wanser, estratega de Palou, evitó que el español quedara atrapado en pista ante una posible bandera amarilla. Apenas unas vueltas después, el incidente entre Santino Ferrucci y Rinus VeeKay confirmó que la llamada había sido correcta. Kirkwood, que todavía debía parar, tuvo que hacerlo bajo neutralización y quedó obligado a utilizar neumáticos alternativos en el último tramo.

Ese detalle abrió el gran duelo final. Kirkwood salió con más agarre inicial y se lanzó a por Palou en las reanudaciones. El piloto de Andretti llegó a acercarse lo suficiente como para amenazar el liderato, pero las sucesivas banderas amarillas cortaron su impulso y le obligaron a gastar el mejor momento de sus neumáticos sin poder culminar el ataque.

Cuando la carrera volvió a estabilizarse, la mayor consistencia de los primarios de Palou empezó a imponerse.

El catalán tuvo que gestionar varias reanudaciones delicadas, especialmente en las vueltas 72, 76, 83 y 93. También sobrevivió a un momento complicado en la vuelta 88, cuando bloqueó las ruedas bajo la presión de Kirkwood.

Pero, como tantas otras veces, recompuso la situación sin perder el control de la carrera. En la última relanzada volvió a abrir hueco y ya no concedió otra oportunidad.

Lectura interesante sobre el propio circuito.

Detroit ofreció 173 adelantamientos en pista, una cifra récord para un urbano esta temporada, pero también una sucesión constante de incidentes, neutralizaciones y situaciones límite.

Frente al recuerdo de Belle Isle, el trazado actual mantiene una identidad más agresiva y menos fluida, con un espectáculo que a veces nace tanto de la estrategia como del desorden.

Para Palou, sin embargo, el contexto cambia poco. Gane desde la pole, desde la gestión o desde la supervivencia, el resultado tiende a repetirse. Su temporada avanza con una regularidad impropia de una categoría tan imprevisible como la IndyCar.

Y lo más llamativo es que sus victorias no parecen responder siempre al mismo patrón: unas llegan por ritmo, otras por estrategia, otras por lectura de carrera y otras, como Detroit, por una mezcla de paciencia, precisión y sangre fría.

Con esta victoria, Palou sale más líder y refuerza su candidatura a igualar el récord de cuatro títulos consecutivos en la IndyCar. Lo hace, además, en un momento en el que su atención empieza a repartirse entre varios objetivos de enorme exigencia.

Pero si algo dejó claro Detroit es que incluso cuando la carrera se complica, Palou encuentra la manera de convertir el caos en ventaja… la forma más contundente de dominio en un campeonato tan abierto como la IndyCar. Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals

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