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Español con noticias 93: El basurero del Everest - Episodio exclusivo para mecenas

Dela

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Hola, ¿cómo va el mes de julio? Por aquí ya solo nos quedan unos días de trabajo más intenso, porque a partir de la última semana de este mes todo se tranquiliza. Así fue los dos veranos anteriores y parece que no va a haber cambios en ese sentido. Casi todo el mundo estará de vacaciones, cada uno haciendo lo que más le guste. Unos irán a la playa, otros harán visitas culturales y quizá algunos vayan a relajarse a la montaña. Digo a relajarse porque hay personas que no van precisamente con ese objetivo, sino con otro más ambicioso, más complicado. Me refiero a los amantes del alpinismo, a los amantes de subir hasta lo más alto de las grandes montañas del planeta. Y es que la noticia de hoy trata precisamente de eso. Pero antes de escucharla, creo que tenemos que situarnos un poco. Cuando hablamos de montañas altas, hay un grupo muy especial que se conoce como los ochomiles. Son las montañas que superan los ocho mil metros de altura. En todo el mundo hay catorce… y todas están en una misma zona: entre Nepal, China y Pakistán. La más famosa de todas es, claro, el Everest, con 8.849 metros. Es la más alta del planeta, lo que muchos llaman el techo del mundo. Pero no es la única. Llegar a estas montañas no es solo cuestión de fuerza física. Es un desafío extremo. A esa altura hay muy poco oxígeno, las temperaturas pueden bajar muchísimo y el cuerpo humano empieza a fallar. Por eso, durante muchos años, subir un ochomil era algo reservado a muy pocas personas. Y ahí entran los grandes escaladores de la historia. Durante décadas, estos alpinistas eran vistos casi como exploradores. Personas que se enfrentaban a la montaña con muy pocos medios, arriesgando la vida en cada expedición. Por ejemplo, Reinhold Messner, uno de los nombres más importantes del alpinismo. Fue el primero en subir los catorce ochomiles sin oxígeno artificial. Eso significa que lo hizo en condiciones muchísimo más difíciles que la mayoría. También podríamos hablar de Edmund Hillary y Tenzing Norgay, que fueron los primeros en llegar a la cima del Everest en 1953. Ese momento marcó un antes y un después en la historia del alpinismo. Y si nos vamos a tiempos más recientes, encontramos a escaladores que siguen buscando retos extremos, rutas nuevas, o formas más puras de subir, sin ayudas externas. Pero aquí viene lo interesante… y lo que conecta directamente con la noticia que vamos a escuchar. Porque lo que antes era un desafío reservado a unos pocos… hoy se ha abierto a muchas más personas. Con dinero, con guías, con oxígeno y con apoyo logístico, subir al Everest es algo más accesible que hace treinta o cuarenta años. Y eso ha cambiado completamente la forma de entender estas montañas. Así que, con esta idea en la cabeza, vamos a escuchar ahora lo que está pasando hoy en el Everest. La noticia pertenece, como casi siempre, a Radio Nacional de España.

“Colas, Sandra, para subir al Everest, la cima más alta del mundo. 274 escaladores en un solo día, un récord absoluto. Aurora Moreno, buenas tardes. Buenas tardes. Sí, el último récord en 2019 estaba en 223 escaladores. Nepal ha dado este año 494 permisos, cada uno de ellos a 15.000 dólares para intentar ascender al techo del mundo. Convertido en una aventura comercial, lamentan los grandes alpinistas como Miguel Ángel García Gallego, uno de los mayores especialistas en alpinismo de dificultad. La gente que va ahí, o sea, digamos que coge un taxi para subir al Everest. No está a la altura ni psicológica, ni habitualmente física y mental para hacer una ascensión, digamos con unos medios proporcionados y no recurrir a este tipo de artificios para volver a casa diciendo que te has subido al techo del mundo. Los serpas preparan previamente los tramos más peligrosos y cargan con el oxígeno que llevarán sus clientes. Aún así suele haber víctimas mortales por las bajas temperaturas, las tormentas y cualquiera de las muchas dificultades naturales de una montaña que alcanza los 8.849 metros. El ansia de negocio y de ganar dinero, pues implica coger gente que no está a la altura técnicamente de aquello en lo que se mete y se traduce al final con frecuencia en problemas y en tragedias. Una expedición puede tener un coste entre 50.000 y 200.000 dólares. En esa cifra está incluido el precio de retirar la basura de estas escaladas. Pero ni el gobierno nepalí ni los serpas terminan por hacerlo, con lo que el Everest se está convirtiendo en un basurero cubierto de nieve y hielo.” Qué pena, ¿verdad? El ser humano está acabando con todo, está contaminando todo: los océanos, las montañas e, incluso, el espacio, porque cada vez hay más satélites por ahí arriba. Bueno, vamos a seguir con lo nuestro, que es explicar las palabras y expresiones más complicadas. -Colas: una fila de personas que esperan su turno para hacer algo. -“Había una cola larguísima para entrar al museo”. - “Siempre hay colas en el aeropuerto en verano”. -Cima: es la parte más alta de una montaña o, en sentido general, el punto máximo de algo. -“Llegaron a la cima después de muchas horas de caminata”. -“Ese proyecto fue la cima de su carrera profesional”. -Techo del mundo: es una expresión que se usa para referirse al punto más alto del planeta, especialmente al Everest. Es una metáfora. -“Muchos sueñan con llegar al techo del mundo algún día”. -“Ese lugar parece el techo del mundo por las vistas que tiene”. -Lamentar: significa expresar tristeza, pena o arrepentimiento por algo. -“Lamentó no haber estudiado más cuando era joven”. -“La empresa lamentó los errores cometidos”.

-Estar a la altura: significa estar preparado o tener el nivel necesario para una situación. -“No estaba a la altura del desafío”. -“Confío en que estarás a la altura del trabajo”. -Recurrir (a): significa utilizar algo como solución o ayuda. -“Tuve que recurrir a un diccionario para entender el texto”. -“Recurren a un abogado cuando tienen problemas legales”. -Artificios: los artificios son medios o recursos artificiales que se usan para facilitar algo o aparentar algo. -“Ganó el concurso con artificios, no con talento real”. -“La película abusa de los artificios tecnológicos”. -Sherpas (serpas): son guías de montaña del Himalaya, muy experimentados en el alpinismo. -“Los sherpas conocen la montaña mejor que nadie”. -“Sin la ayuda de los sherpas, la expedición no habría sido posible”. -Tramos peligrosos: son partes de un recorrido que implican riesgo o dificultad. -“Hay tramos peligrosos en esta carretera de montaña”. -“Durante la ruta encontramos varios tramos peligrosos con hielo”. -Ansia: el ansia es un deseo muy fuerte, a veces excesivo. -“Tenía ansia de éxito desde muy joven”. -“Su ansia por ganar le hizo cometer errores”.

-Basurero: es un lugar donde se acumula basura. -“La playa se ha convertido en un basurero”. -“No dejes el parque hecho un basurero”. “Colas, Sandra, para subir al Everest, la cima más alta del mundo. 274 escaladores en un solo día, un récord absoluto. Aurora Moreno, buenas tardes. Buenas tardes. Sí, el último récord en 2019 estaba en 223 escaladores. Nepal ha dado este año 494 permisos, cada uno de ellos a 15.000 dólares para intentar ascender al techo del mundo. Convertido en una aventura comercial, lamentan los grandes alpinistas como Miguel Ángel García Gallego, uno de los mayores especialistas en alpinismo de dificultad. La gente que va ahí, o sea, digamos que coge un taxi para subir al Everest. No está a la altura ni psicológica, ni habitualmente física y mental para hacer una ascensión, digamos con unos medios proporcionados y no recurrir a este tipo de artificios para volver a casa diciendo que te has subido al techo del mundo. Los serpas preparan previamente los tramos más peligrosos y cargan con el oxígeno que llevarán sus clientes. Aún así suele haber víctimas mortales por las bajas temperaturas, las tormentas y cualquiera de las muchas dificultades naturales de una montaña que alcanza los 8.849 metros. El ansia de negocio y de ganar dinero, pues implica coger gente que no está a la altura técnicamente de aquello en lo que se mete y se traduce al final con frecuencia en problemas y en tragedias. Una expedición puede tener un coste entre 50.000 y 200.000 dólares. En esa cifra está incluido el precio de retirar la basura de estas escaladas. Pero ni el gobierno nepalí ni los serpas terminan por hacerlo, con lo que el Everest se está convirtiendo en un basurero cubierto de nieve y hielo.” Muy bien. Ahora vamos a explicar lo que cuenta esta noticia, pero con otras palabras. Lo que están diciendo es que en el Everest, la montaña más alta del planeta, se están formando auténticas filas de personas para llegar a la cumbre. Imagínate la escena: alpinistas esperando su turno, como si estuvieran en una cola. En un solo día llegaron a subir 274 personas, lo que supone el número más alto registrado hasta ahora. El récord anterior era menor, así que estamos hablando de una cifra realmente llamativa. ¿Y por qué está pasando esto? Bueno, uno de los motivos es que Nepal ha autorizado este año a casi 500 personas para intentar la ascensión. Y cada permiso cuesta unos 15.000 dólares, así que hablamos de un negocio muy importante. De hecho, muchos expertos dicen que el Everest se ha convertido en una actividad muy comercial. Algunos alpinistas experimentados critican esta situación y dicen que hoy en día hay personas que suben casi sin esfuerzo propio, como si alguien les facilitara todo el camino. Según ellos, mucha gente que intenta llegar a la cima no tiene la preparación necesaria, ni a nivel físico ni mental. Es decir, no están realmente preparados para un desafío tan extremo. Además, utilizan ayudas externas. Por ejemplo, los sherpas, que son los guías de montaña, preparan antes las zonas más complicadas del recorrido, colocan cuerdas y transportan el oxígeno que utilizan los clientes. Aun así, el peligro sigue siendo muy alto. Las temperaturas son extremas, puede haber tormentas en cualquier momento y la falta de oxígeno hace que cualquier error sea muy grave. Por eso, cada año hay personas que pierden la vida. Otro aspecto importante es la presión económica. Las empresas que organizan estas expediciones quieren ganar dinero, y eso hace que acepten a personas que quizá no tienen el nivel suficiente. Y esto, al final, puede provocar situaciones muy peligrosas e incluso tragedias. Y hay un último problema del que también se habla mucho: la contaminación. Subir al Everest puede costar entre 50.000 y 200.000 dólares, y en ese precio se incluye, en teoría, la limpieza de residuos. Pero en la práctica no siempre se recoge toda la basura. Como consecuencia, la montaña se está llenando de desechos y poco a poco se está convirtiendo en un lugar sucio, cubierto de nieve… pero también de residuos. Como te decía hace unos minutos, una verdadera pena. Venga, escuchamos la noticia por última vez y seguimos con más cosas interesantes. “Colas, Sandra, para subir al Everest, la cima más alta del mundo. 274 escaladores en un solo día, un récord absoluto. Aurora Moreno, buenas tardes. Buenas tardes. Sí, el último récord en 2019 estaba en 223 escaladores. Nepal ha dado este año 494 permisos, cada uno de ellos a 15.000 dólares para intentar ascender al techo del mundo. Convertido en una aventura comercial, lamentan los grandes alpinistas como Miguel Ángel García Gallego, uno de los mayores especialistas en alpinismo de dificultad. La gente que va ahí, o sea, digamos que coge un taxi para subir al Everest. No está a la altura ni psicológica, ni habitualmente física y mental para hacer una ascensión, digamos con unos medios proporcionados y no recurrir a este tipo de artificios para volver a casa diciendo que te has subido al techo del mundo. Los serpas preparan previamente los tramos más peligrosos y cargan con el oxígeno que llevarán sus clientes. Aún así suele haber víctimas mortales por las bajas temperaturas, las tormentas y cualquiera de las muchas dificultades naturales de una montaña que alcanza los 8.849 metros. El ansia de negocio y de ganar dinero, pues implica coger gente que no está a la altura técnicamente de aquello en lo que se mete y se traduce al final con frecuencia en problemas y en tragedias. Una expedición puede tener un coste entre 50.000 y 200.000 dólares. En esa cifra está incluido el precio de retirar la basura de estas escaladas. Pero ni el gobierno nepalí ni los serpas terminan por hacerlo, con lo que el Everest se está convirtiendo en un basurero cubierto de nieve y hielo.” Lo que está pasando en el Everest no es un caso aislado. Forma parte de algo más grande: una tendencia muy actual, que tiene que ver con los retos personales. Cada vez más gente se plantea objetivos exigentes. Subir una montaña, correr una maratón, hacer un Ironman, cruzar un país en bici, o incluso cosas como bañarse en agua helada o participar en pruebas de resistencia extrema. Si lo piensas, todos estos retos tienen algo en común: son difíciles, requieren esfuerzo y, de alguna manera, te obligan a salir de tu zona de confort. Y eso, en principio, es algo positivo. Ponerse objetivos, superarse, mejorar… todo eso forma parte del crecimiento personal. Pero también hay otra cara. A veces, esos retos dejan de ser algo personal y se convierten en algo que hay que mostrar. Algo que hay que contar, compartir, enseñar. Como si no fuera suficiente hacerlo… sino que además hay que demostrarlo. Y ahí es donde la línea se vuelve un poco difusa. Porque una cosa es querer superarte, y otra es hacerlo por presión, por comparación o por la necesidad de validación externa. En el caso del Everest, esta idea se ve muy clara. Para algunas personas, llegar a la cima es un sueño auténtico. Pero para otras, quizá se convierte en una especie de meta simbólica: “he estado allí”, “lo he conseguido”, “puedo decirlo”. Y la pregunta que podemos hacernos es: ¿por qué? ¿Por la experiencia? ¿por el reto en sí? ¿o por lo que representa a los ojos de los demás? Y esto no solo pasa con el alpinismo. Pasa con muchos otros ámbitos de la vida. Al final, el reto no está tanto en lo que haces… sino en entender para qué lo haces. Bien, si te parece, terminamos con el repaso a las palabras y expresiones que hemos aprendido hoy. -Colas: una fila de personas que esperan su turno para hacer algo. -Cima: es la parte más alta de una montaña o, en sentido general, el punto máximo de algo. -Techo del mundo: es una expresión que se usa para referirse al punto más alto del planeta, especialmente al Everest. -Lamentar: significa expresar tristeza, pena o arrepentimiento por algo. -Estar a la altura: significa estar preparado o tener el nivel necesario para una situación. -Recurrir (a): significa utilizar algo como solución o ayuda. -Artificios: los artificios son medios o recursos artificiales que se usan para facilitar algo o aparentar algo. -Sherpas (serpas): son guías de montaña del Himalaya, muy experimentados en el alpinismo. -Tramos peligrosos: son partes de un recorrido que implican riesgo o dificultad. -Ansia: el ansia es un deseo muy fuerte, a veces excesivo. -Basurero: es un lugar donde se acumula basura.
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