¿Qué ocurre cuando la oscuridad deja de ser un juego y se convierte en parte de tu vida?
En este episodio hablamos de lo que significa aprender a moverse cuando ya no puedes confiar en la vista: del bastón, de las paredes que se convierten en referencias, de los sonidos, de los olores y de todos esos pequeños aprendizajes que llegan cuando tienes que empezar a orientarte de otra manera.
También hablamos de las experiencias que algunas personas realizan durante unas horas o un día con los ojos vendados para intentar comprender algunas de las dificultades que puede encontrar una persona ciega.
Pero hay una diferencia importante: ellos saben que en algún momento podrán quitarse la venda y volver a ver.
Nosotros no siempre tenemos esa certeza.
Os cuento también una experiencia personal durante una noche en el campo, cuando me quedé atrás del grupo en un camino y descubrí que, además de aprender a moverme, también tenía que aprender algo que no siempre resulta fácil: dejarme guiar.
Y, como siempre, hablamos sin dramatismos y sin convertir la ceguera en una aventura extraordinaria.
Porque aprender a vivir con ella también significa aprender a confiar en otros sentidos, en otras personas y, poco a poco, en nosotros mismos.
Y al final os dejo una pregunta:
¿Os ha sonado alguna de estas situaciones?
Quizá vosotros también tengáis vuestra propia historia con la oscuridad.
Ciega y repicando. Hablamos sin filtros de lo cotidiano… hasta lo extraordinario.