Judá e Israel ya están divididos, y el relato empieza a mostrar qué reyes dieron el corazón a Dios y cuáles no. Abiam reina poco y anda en los pecados de su padre. Asa, en cambio, quita la prostitución ritual, saca los ídolos y hasta destituye a su madre cuando descubre su imagen para Asera. Aun así, los lugares altos quedaron en pie, y el texto dice que su corazón fue íntegro para con el Señor todos sus días. Luego Baasa aprieta a Judá desde Ramá, y Asa responde tomando plata y oro de la casa del Señor para buscar ayuda en Siria. Una lámpara en Jerusalén recorre esa tensión en 1 Reyes 15:14. Vale la pena escucharlo y mirar cómo el Señor sostiene su promesa aun entre reyes mediocres. Es una producción de la Iglesia Bíblica Soberana Gracia en Santa Marta, Colombia.

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