Poli ha sido sustituido. No puede ni caminar, sus gemelos le provocan un dolor difícil de aguantar. Pero tiene un objetivo al acabar el partido. Cuando el árbitro pita el final, la euforia se extiende del Benito Villamarín a las calles de Sevilla, y de ahí, el entusiasmo de haber vivido un imposible corre como la pólvora por todos los pueblos y ciudades de España. En el país se celebra, pero fuera, se desconfía. Demasiado increíble como para ser verdad. ¿Por qué?

Podden och tillhörande omslagsbild på den här sidan tillhör COPE. Innehållet i podden är skapat av COPE och inte av, eller tillsammans med, Poddtoppen.