Con "ira y vergüenza", Emmanuel Macron ha condenado los disturbios registrados en varias ciudades del país en las protestas del fin de semana. Ha prometido iniciativas para responder a las demandas de los estudiantes y de los franceses acuciados por la inflación. Hay unos 2.000 detenidos, 600 agentes heridos, 1.500 comercios saqueados y monumentos vandalizados. Los daños se calculan en cientos de millones de euros. El presidente acusó a la extrema izquierda de la violencia al igual que Marine Le Pen que se frota las manos a seis meses de las presidenciales.No solo Francia, los ciudadanos han tomado las calles de Italia, Albania o Portugal. El presidente brasileño, Lula da Silva, y su rival Flávio Bolsonaro han celebrado un duro primer debate de cara a la segunda vuelta de las elecciones, el próximo domingo, en el que ambos se acusaron de corrupción. También hay elecciones en una semana en Israel y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, ha respondido al respaldo electoral del presidente de EE.UU., prometiendo a los estadounidensesque la gasolina bajará cuando desaparezca la amenaza del régimen iraní, "pero solocon Trump".
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