LUCAS 5: 4-11


Pedro no solo atrapó una gran pesca sino que también captó una gran visión de lo que Dios podía hacer con su vida. Tres años después predicó un sermón en el que 3000 personas se convirtieron en un mismo día. Estableció los cimientos donde 2000 años más tarde más de 2000 millones de personas profesan el nombre de Jesús. ¿Qué lecciones podemos aprender de esta parábola viviente?


* El potencial es vasto

Hasta entonces no habían pescado nada pero cuando Jesús dio la orden recogieron una pesca abundante. En el mar de Galilea había bancos fenomenales de peces que cubrían el mar pareciendo un cuerpo sólido en una extensión de hasta media hectárea.

Aunque limpiar las redes era importante para los pescadores, el propósito principal era capturar peces. La tarea principal de la iglesia es la misión. Jesús dice: «Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar» (v.4). Hay mucha gente que necesita recibir el mensaje de Jesús.


* Nada es imposible con Jesús

La primera reacción de Pedro fue negativa y pesimista. No pensaba que funcionaría: «Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada» (v.5a). No obstante, posiblemente luego de una larga pausa, dijo: «Pero como tú me lo mandas, echaré las redes» (v.5b). Jesús hizo posible lo que parecía imposible. «Así lo hicieron, y recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se les rompían» (v.6).


* No puede hacerse en soledad sino únicamente en compañía

«Entonces llamaron por señas a sus compañeros de la otra barca para que los ayudaran. Ellos se acercaron y llenaron tanto las dos barcas que comenzaron a hundirse» (v.7). El trabajo en equipo es clave para la misión. La falta de unidad aparece como algo desagradable para quienes están fuera de la iglesia. El trabajo en equipo y la unidad son muy atrayentes.


* Es una visión que vale la pena

La primera reacción de Pedro fue sentir su propia indignidad: «¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!» (v.8). Al mismo tiempo él y los demás estaban asombrados por la pesca abundante (v.9). Quizá se sintieron intimidados, pero Jesús dijo a Pedro: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres» (v.10). Entendieron que era una visión que merecía la pena seguirse: «Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús» (v.11).


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