En España, la ultraderecha seduce a jóvenes con razones para estar desencantados con los partidos tradicionales. Aprovecha la caída en desgracia de numerosos representantes políticos para rehabilitar a Francisco Franco en las redes sociales y presentarlo como el general que se sacrificó por España, como el líder que frenó la expansión del comunismo soviético y el impulsor de la economía de un país