En este episodio nos encontramos con Tomás, el discípulo que se atrevió a decir en voz alta lo que quizá muchos otros también llevaban dentro: “Si no veo… no creo.”
Tomás no quiere conformarse con lo que le cuentan. Después de haber visto morir a Jesús, necesita tocar sus heridas, comprobar que realmente está vivo. Su duda no es indiferencia; es el deseo de encontrar una certeza que pueda sostenerlo.
¿Qué hacemos cuando Dios no se manifiesta como esperamos? ¿Hasta qué punto nuestras dudas pueden convertirse también en una búsqueda sincera? ¿Y qué significa creer cuando no podemos tener todas las pruebas que quisiéramos?
Jesús no abandona a Tomás por dudar. Se acerca precisamente a su duda y le ofrece aquello que necesita para dar el paso. Y cuando finalmente lo reconoce, Tomás pronuncia una de las confesiones de fe más profundas del Evangelio: “Señor mío y Dios mío.”
Podden och tillhörande omslagsbild på den här sidan tillhör
Piedras Vivas. Innehållet i podden är skapat av Piedras Vivas och inte av,
eller tillsammans med, Poddtoppen.