¡Vótame en los Premios iVoox 2026!
Aparcar tu SUV está a punto de convertirse en un lujo inalcanzable. Nuestras ciudades se han transformado en un tablero donde el espacio es el recurso más codiciado, y el 1 de octubre de 2026 marca un antes y un después en la historia del automovilismo urbano en España.

A partir de esta fecha, entra en vigor una modificación del Reglamento de Circulación de la DGT que otorga a los ayuntamientos la potestad de cobrar más en las zonas de aparcamiento regulado no solo por las emisiones del vehículo, sino por sus dimensiones y peso. Es el pistoletazo de salida oficial para la "guerra a los SUV".

Para entender la magnitud de esta ofensiva legal, basta con mirar cómo ha engordado nuestro parque móvil. La anchura media de los vehículos nuevos ha pasado de 1,69 metros a unos exuberantes 1,82 metros. Esos trece centímetros de diferencia hacen que poder abrir la puerta en una plaza de aparcamiento de los años noventa requiera hoy contorsionarse.

Si esta tendencia continúa, las ciudades europeas podrían perder hasta un 14 % de su espacio de aparcamiento público para 2040. Madrid y Barcelona ya fueron pioneras en discriminar tarifas por etiqueta medioambiental, pero el factor del tamaño añade una nueva dimensión punitiva.

Esta batalla, aunque parezca nueva aquí, ya está arrasando en Europa. En París, tras un referéndum a principios de 2024, la normativa es implacable: aparcar un SUV de combustión que supere las 1,6 toneladas (o un eléctrico de más de 2 toneladas) cuesta 18 euros la hora. Dejar el coche seis horas supone la astronómica cifra de 225 euros. Una política disuasoria pura y dura diseñada para expulsar a los gigantes de las calles.

El origen de los gigantes: La trampa de 1975 ¿Por qué nuestras calles están dominadas por vehículos que parecen tanques pero rara vez pisan algo más agreste que un bordillo? Para encontrar a los culpables, hay que viajar a la crisis del petróleo de 1973 en Estados Unidos.

El pánico por la escasez de combustible llevó al Congreso a promulgar la normativa CAFE en 1975, obligando a los fabricantes a mejorar el consumo de los turismos.

Sin embargo, la ley creó dos categorías: los "coches de pasajeros", sometidos a exigencias muy punitivas, y los "camiones ligeros" (furgonetas y pick-ups), con un margen mucho más permisivo al considerarse herramientas de trabajo. Los ejecutivos de Detroit encontraron ahí un resquicio de oro.

Empezaron a fabricar vehículos familiares sobre los rudimentarios chasis de sus camiones ligeros, esquivando las multas ecológicas. Los llenaron de cuero y aire acondicionado, y los vendieron como vehículos de lujo. Así, esquivando la ley, nació el SUV moderno.

Los verdaderos pioneros: AMC Eagle y Matra-Simca Rancho Mientras Detroit maquillaba camiones, una pequeña marca estadounidense, AMC, inventó el "crossover" en 1979. El ingeniero Roy C. Lunn tomó la carrocería de un turismo convencional, la elevó y le acopló el revolucionario sistema de tracción integral Quadra-Trac. El AMC Eagle ofrecía el confort de un salón rodante con capacidades reales para atravesar ventiscas, naciendo en versiones que iban desde compactos hasta familiares y descapotables.

Casi al mismo tiempo, en Europa, la revolución fue puramente estética. La marca francesa Matra comprendió que a la gente le encantaba el aspecto rudo y aventurero de los todoterrenos, pero jamás abandonaban el asfalto. Se asociaron con Simca y, sobre un chasis de furgoneta de tracción delantera, diseñaron el espectacular Matra-Simca Rancho en 1977. Parecía listo para atravesar la selva, pero mecánicamente era un sencillo tracción delantera. Demostró que la apariencia vendía tanto o más que la capacidad real.

Hoy, casi cincuenta años después de que los agujeros legales y la audacia del diseño sentaran las bases, el mercado ha llevado el concepto al extremo. Los SUV actuales devoran el espacio urbano, castigan el asfalto con su peso y penalizan el consumo con su aerodinámica. El círculo se cierra: los coches que nacieron para evadir normativas, ahora se enfrentan a su propio declive asfixiados por su descomunal tamaño y su ineficiencia energética.

Podden och tillhörande omslagsbild på den här sidan tillhör Máximo Sant. Innehållet i podden är skapat av Máximo Sant och inte av, eller tillsammans med, Poddtoppen.