Camino de regreso al palacio del Rey, Vasishtha apenas pudo recorrer la distancia, pues una multitud atestaba las calles, hombres y mujeres conversaban alegremente, se transmitían la noticia, reían a carcajadas y trataban de ver los preparativos organizados desde el palacio, el bullicio de la muchedumbre se ase- mejaba a las olas del océano. Grandes banderas se habían izado en las cimas de las edificaciones. Llegando con dificultad al palacio, que se erigía majestuoso como los Himalayas, Vasishtha reportó al Rey el éxito de su encargo. Rodeado de sus ministros, el monarca se enteró con beneplácito que Sita y Rama se pre- paraban para la ceremonia. Dasarath se retiró al gynaeceum, el aposento de las damas, donde éstas elegantes brillaban como estrellas alrededor del Rey, que se veía como una luna de dicha. Rss Apple Podcaster →