Francisco Burgos, director de Relaciones Institucionales de Cobas Asset Management, visita Tu Dinero Nunca Duerme.
En esta edición veraniega de Tu Dinero Nunca Duerme, el programa de educación financiera de esRadio, se presenta un capítulo especial de repaso sobre los fundamentos de la filosofía de inversión de tipo valor. El espacio cuenta con la participación de Francisco Burgos, director de Relaciones Institucionales de Cobas Asset Management, junto a los colaboradores habituales Manuel Llamas, Domingo Soriano y Vicente Varó.
Durante la tertulia, se desglosan conceptos técnicos clave como el ROCE (retorno sobre el capital invertido), una métrica fundamental para medir la calidad de un negocio, y las ventajas competitivas, explicadas mediante el símil del foso de un castillo de Warren Buffett. Además, se debate ampliamente el valor de las empresas familiares, destacando la alineación de intereses que se produce cuando una familia o un accionista de referencia busca la creación de valor a largo plazo, en contraste con los incentivos cortoplacistas de directivos externos.
Otro de los puntos destacados de la conversación es el papel de la inteligencia artificial (IA) en el sector financiero. Mientras que la tecnología agiliza el análisis cuantitativo y la recopilación de datos, los expertos coinciden en que el factor humano sigue siendo insustituible a la hora de realizar valoraciones cualitativas, visitar fábricas y calibrar la confianza que transmite un equipo gestor. En este sentido, se analiza cómo sectores tradicionales como el petróleo y el gas se benefician de forma indirecta de la irrupción de la IA debido a la creciente demanda de energía que esta requiere.
Finalmente, se subraya la importancia del horizonte temporal de inversión, una de las mayores ventajas con las que cuenta el pequeño inversor frente a los grandes fondos institucionales, obligados a reportar resultados en plazos mucho más breves. El programa concluye con una reflexión sobre la necesidad de mantener la calma ante la volatilidad del mercado y confiar en que, en el largo plazo, el precio de una acción terminará reflejando la verdadera capacidad de generación de beneficios de la compañía.