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Toyota acaba de proclamarse campeona de constructores en el Mundial de Rally y ha salido de Fuji al frente de la clasificación de pilotos del Mundial de Resistencia. En Cerdeña, los tres aspirantes al título conducen un GR Yaris Rally1. En el WEC, la victoria en casa ha devuelto al fabricante japonés al centro de una pelea que parecía escapársele. Merece mención especial en el tercer episodio de la semana del Podcast Técnica Fórmula 1.

Allá donde va…

Pocas marcas pueden presumir de una presencia semejante en disciplinas tan diferentes.

Elfyn Evans, Sami Pajari y Oliver Solberg afrontarán el Rally de Cerdeña separados por 21 puntos. Los tres buscan su primer título absoluto y los tres compiten para Toyota.

Evans llega como líder con 17 puntos de ventaja sobre Pajari y 21 sobre Solberg. Quedan 35 puntos en juego y el británico será campeón si consigue al menos 19, independientemente de lo que hagan sus rivales.

Sobre el papel, tiene el Mundial de cara. En la práctica, Cerdeña no permite demasiadas certezas.

La cancelación del Rally de Arabia Saudí ha convertido repentinamente la prueba italiana, prevista del 1 al 4 de octubre, en el final del campeonato. Ya no habrá una segunda oportunidad para corregir un error, recuperar un abandono o compensar un pinchazo.

Todo se decidirá en 17 tramos de tierra.

Evans tendrá que abrir la pista

El liderato concede a Evans una ventaja en la clasificación, pero también lo obliga a salir primero durante la jornada inicial.

En las pistas secas de Cerdeña, el primer coche debe barrer la capa de tierra suelta y ofrecer una superficie más limpia a quienes llegan detrás. Cuanto más seco se encuentre el terreno, mayor puede ser la penalización.

Pajari y Solberg dispondrán de una posición de salida más favorable, aunque también necesitarán asumir más riesgos. No les basta con completar el rally: deben ganar posiciones y esperar que Evans no alcance los puntos necesarios para cerrar el campeonato.

Solberg llega con el impulso de su victoria en Chile. Desde el Rally de Grecia ha sumado más puntos que sus dos rivales y ha conseguido regresar a una lucha que durante parte de la temporada parecía demasiado lejana.

Pajari se encuentra más cerca del líder y ha construido su candidatura mediante una regularidad extraordinaria. Solo cuatro puntos separan al finlandés de Solberg, por lo que la batalla entre ambos puede ser tan importante como la persecución de Evans.

Una prueba que no perdona errores

Cerdeña combina zonas rápidas, sectores técnicos, caminos estrechos y una superficie especialmente agresiva.

Las piedras que aparecen al levantarse la primera capa de tierra pueden dañar los neumáticos y las suspensiones. El calor aumenta el desgaste, mientras los márgenes estrechos dejan muy poco espacio para corregir una trayectoria.

Evans no podrá limitarse a circular con prudencia. Abrir pista puede hacerle perder demasiado tiempo y todavía necesita una cantidad importante de puntos. Solberg y Pajari tampoco pueden atacar sin cálculo: un abandono entregaría prácticamente el título a sus compañeros.

Toyota ya ha asegurado el Mundial de constructores, por lo que puede permitir una lucha abierta entre sus tres pilotos. Jari-Matti Latvala ha insistido en que el objetivo del equipo es ofrecerles un coche fiable y las mismas oportunidades.

El título se decidirá, por tanto, entre tres maneras diferentes de afrontar la presión: la experiencia de Evans, la regularidad de Pajari y el impulso ofensivo de Solberg.

Fuji devuelve a Toyota al frente del WEC

Mientras el equipo de rallies prepara su final, Toyota acaba de conseguir en Fuji una de las victorias más importantes de su temporada en el Mundial de Resistencia.

Durante cinco horas, Alpine pareció encaminarse hacia un doblete. Sus dos prototipos habían comenzado desde la primera fila y controlaban la carrera hasta que un coche de seguridad alteró completamente el orden.

Toyota decidió arriesgar.

El coche número 8 de Ryō Hirakawa, Sébastien Buemi y Brendon Hartley no cambió neumáticos y recibió menos combustible durante su última parada. La operación permitió a Hirakawa saltar desde la sexta posición hasta el liderato, aunque lo obligó a defenderse con gomas usadas sobre una pista ligeramente húmeda.

Alpine eligió neumáticos nuevos para el número 36 de Victor Martins. La estrategia le proporcionó mucha más velocidad en las vueltas finales, pero también lo relegó detrás de varios rivales durante la reanudación.

Martins los superó uno tras otro y alcanzó al Toyota… pero no tuvo tiempo suficiente para adelantarlo.

Hirakawa cruzó la meta con solo 591 milésimas de ventaja, la menor diferencia registrada en la categoría principal del WEC entre coches de dos fabricantes distintos.

Una victoria construida desde el muro

Toyota no ganó Fuji por disponer del coche claramente más rápido sino porque leyó mejor el momento decisivo, aceptó el riesgo de conservar los neumáticos y ejecutó una parada que colocó a Hirakawa en la única posición desde la que podía defender la victoria.

El resultado permitió a la tripulación del número 8 situarse al frente del Mundial de pilotos. También confirmó la recuperación de un equipo que llevaba tres años sin ganar en casa.

Alpine terminó segundo y cuarto, logrando su mejor resultado conjunto en la categoría Hypercar. BMW completó el podio y Cadillac ocupó la quinta posición.

Ferrari vivió la situación contraria. El vigente campeón solo consiguió colocar al 499P número 51 en los puntos, y lo hizo en una discreta décima plaza. La caída de rendimiento supone un golpe importante para sus opciones de conservar la corona.

El BOP vuelve a acompañar cada resultado

La variedad de fabricantes en las primeras posiciones es uno de los grandes atractivos del WEC, pero también mantiene abierto el debate sobre el Balance of Performance.

Toyota, Alpine, BMW, Cadillac, Peugeot y Aston Martin aparecieron entre los diez primeros en Fuji. Esa igualdad produce carreras espectaculares, aunque dificulta saber cuánto corresponde al trabajo de cada fabricante y cuánto a los ajustes utilizados para equilibrar los distintos conceptos técnicos.

La victoria de Toyota no puede reducirse al BOP. Hubo una decisión estratégica brillante, una parada perfectamente ejecutada y una defensa extraordinaria de Hirakawa.

Pero el brusco cambio de rendimiento entre pruebas y la desaparición de Ferrari en Japón vuelven a alimentar la duda. El sistema consigue que muchos coches puedan ganar; el precio es que nunca resulta sencillo determinar quién posee realmente el mejor prototipo.

Dos campeonatos todavía abiertos

Toyota abandona Fuji con sus pilotos al frente del WEC y llegará a Cerdeña sabiendo que uno de los suyos será campeón del mundo de rallies.

Es una posición privilegiada, pero aún queda convertirla en títulos.

Evans, Pajari y Solberg tendrán que sobrevivir a 17 tramos en los que una piedra puede decidir toda la temporada. Hirakawa, Buemi y Hartley afrontarán las dos últimas pruebas del WEC después de una victoria obtenida por menos de un segundo.

La resistencia continuará en Barcelona del 16 al 18 de octubre. El Mundial de Rally, en cambio, no tendrá otra oportunidad después de Cerdeña.

Toyota domina ambos escenarios. Ahora le queda lo más difícil (o no): terminar el trabajo. Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals

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